Daniel Jacobs: Me veo noqueando al Canelo

 Daniel Jacobs: Me veo noqueando al Canelo

Ya instalado en una cómoda suite en Las Vegas, Daniel Jacobs recibió a Carlos Alberto Aguilar, de Azteca 7. Un fragmento de esa charla se transmitió en Los Protagonistas.

El adversario que tendrá Saúl «Canelo» Álvarez el 4 de mayo en la T-Mobile Arena de la ciudad que nunca duerme, para unificar los títulos mundiales de peso medio que avalan el WBC, la WBA y la IBF -los dos primeros en poder del jalisciense, además del que otorga The Ring- irradia seguridad.

A la pregunta de si se siente preocupado, el «Hombre Milagro» respondió: «Sólo estoy emocionado por tener esta oportunidad contra uno de los mejores peleadores del mundo y espero dar lo mejor de mí».

Respecto de cumplir su sueño en ese encuentro, afirmó: «El sueño que tengo es probar que soy el mejor peso medio del mundo. Estoy consciente de que él es una de las caras más importantes de este negocio. La gente considera que ‘Canelo’ es el mejor; yo siempre ambiciono pelear con el número uno y ocupar su lugar».

El monarca de las 160 libras de la IBF estableció: «Voy a salir con la mano en alto. Cuando es de noche y me voy a dormir, me veo noqueando a ‘Canelo’, y ahora veremos qué pasa».

El espíritu ganador de Jacobs quedó probado al vencer el cáncer, pero también es determinante la actitud positiva de su entrenador, Andre Rozier, quien expresó, en entrevista por separado:

«Esto es para lo que hemos preparado a Danny desde que tenía 13 años de edad. Llegó el momento. Es la pelea más grande de su vida, una de las más grandes y mejores del boxeo, y Danny saldrá victorioso el 4 de mayo. No es algo que le haya caído del cielo, es producto de muchos años de trabajo duro y dedicación, y ahora su momento está aquí».

Rozier resaltó: «Tú entrenas a peleadores para estar listos para todo y para cualquier cosa que se presente. Nunca sabes qué pueda traer ‘Canelo’ al ring. Él podría mostrar algo novedoso. Así que no entrenamos para el contragolpe de ‘Canelo’ o por si él sale a boxear y moverse; no hay un modo particular de prepararse para eso. Solamente tenemos que estar afinados e inteligentes».

«Él es mi bebé, mi muchacho -prosiguió Rozier-. Danny mostró desde temprano que era de élite, y especial. Cuando contrajo cáncer, pensamos que íbamos a perderlo. Dios puso su mano en él, lo conservó con nosotros, y él comenzó a venir al gimnasio. Poco a poco, paso a paso, fue progresando hasta convertirse en campeón del mundo. Por eso creo que continúa mejorando y que unificará los títulos».

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