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ASESINAN A PROMOTOR DE BOXEO DE CAMPECHE

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ESPECIAL/CAMPECHE

 

Autoridades policiacas estatales resolvieron el crimen del conocido empresario y ex promotor de boxeo campechano, Francisco Uribe Ovando, quien fue ultimado a golpes con un tubo por un sujeto que resultó ser la verdadera pareja sentimental de una mujer de 23 años con la que mantenía relaciones sentimentales.

Uribe Ovando, quien si mal no recordamos era médico de profesión, pero empresario por convicción y en una época promotor de boxeo, fue ultimado el viernes pasado por Édgar Candelario González de 39 años y por su “novia”, la joven Rocío Damián Zacarías, quien lo citó a su casa pidiéndole que le llevase unas cervezas y comida,


Estando allá, “Pancho” Uribe, como lo llamaba el réferi Jesús Manuel Erosa Argüelles “Chichonal”, fue sorprendido por González que le pegó cuatro veces con un objeto contundente en la cabeza (tubo) para arrebatarle la existencia.

Luego, lo metieron en su vehículo, un Honda y lo dejaron abandonado en una calle de esta ciudad, tras lo cual fue hallado, luego reconocido y por medio de una llamada telefónica que la traidora y estúpida de su “xun” (amante en maya) le hizo para citarlo, la policía se agarró de un cabo que no soltaría hasta hacerla confesa del crimen que inicialmente rechazó haber cometido, pero el cuál finalmente no pudo negar.

Tras checar no el teléfono, pero sí la línea telefónica del victimado, la policía averiguó que el número del que había recibido la llamada era de su amante de 23 años (él tenía alrededor de 70 o un poco más) y fue a abordarla y hacerle un interrogatorio que inicialmente fue de rutina, pero que al hacérselo más detallado, la llevó a caer en contradicciones hasta admitir su participación en la autoría intelectual y la material de su verdadero amante.

La policía, al llegar al sitio de los hechos, halló el domicilio sumamente limpio, lo que causó cierta suspicacia, pero encontró en la basura restos de varias cervezas que la asesina olvidó desaparecer y por ahí la “apergollaron”.

Tras analizar pisos y paredes, tuvieron la sospecha de posibles restos de sangre que confirmaron con lámparas especiales y un líquido denominado “luminol” que permite hallar restos del líquido vital, lo que así sucedió en muros de la casa, los cuales correspondían totalmente al tipo hemático del malogrado empresario.

Uribe Ovando, con quien la Redacción de Península Deportiva tuvo una buena, aunque breve amistad a inicios de la década de los 90 del siglo pasado, fue un “promotor cometa” que pasó con algo de gloria en el casi siempre alicaído boxeo campechano y que armó muy buenas funciones, incluso de corte internacional en la “Arena Campeche” de esta capital.

De esas funciones, recordamos dos que realizó en 1991 y en 1992, cuando su protegido, el minimosca Alfredo Xequé, campechano que se desarrolló en la Ciudad de México, protagonizó dos peleas, una de ellas sensacional e inolvidable en septiembre de 1991 cuando en un peleón que habría sido sentencia de muerte para cardíacos, venció en un fallo por demás protestado y polémico al tanque yucateco Javier “Candelita” Várguez.

Esa noche, Xequé y Várguez se agarraron (verdaderamente a madrazos, que decimos madrazos a putazo limpio) desde el inicio de la pelea que iba pareja hasta el cuarto round en el que el empuje del campechano fue mayor y llevó a Várguez a su esquina, donde le metió un gancho de izquierda a la cabeza, justamente en el momento en el que el zurdo yucateco cruzaba la pierna derecha por encima de la extremidad izquierda del campechano. Várguez, sin excusa ni pretexto alguno, cayó de rodillas a la lona visiblemente dañado, pero perro de pelea como era, se levantó a aguantar la acometida del campechano que lo llevó por todo el ring dándole una guantiza pareciendo que la pelea sería detenida de un momento a otro, pero no sólo no claudicó, sino que no dejó de tirar golpes levantando de sus asientos a tres mil personas que quedaron afónicas al concluir el round.

Xequé puede presumir que fue el único boxeador que en esa época pudo tumbar a Várguez al que José Medina le contó cuando quedó enredado en las sogas y rozó con su guante sobre la lona en la arena México cuando peleó con Humberto “Chiquita” González, pero sin que en los hechos cayera.

Otros que tampoco pudieron botar al durisísisimo yucateco fueron Michael Carbajal, Melchor Cob, Alejandro Montiel y Ricardo “Finito” López.

Para el siguiente, el quinto, Xequé salió ya sin el mismo ritmo de pelea y cansado también por los mazazos de Várguez que si bien no era un noqueador de un solo golpe, sí era un barretero de poder, maestro en golpear en las zonas blandas y “catedrático” en hacerlo bajo la cintura sin que el réferi lo notase.

“Candelita”, que esa noche usó un pantaloncillo rojo, fue con todo a echar el resto y logró hacer retroceder a Xequé (short mostaza o gris) al que con un gancho de izquierda le floreó la ceja derecha causándole una herida tremenda por la que el médico impidió que las acciones siguieran en el sexto asalto. Finalmente, la Comisión de Box de Campeche le birló el triunfo a Várguez descalificándolo atribuyéndole un cabezazo que jamás existió.

Luego de ello, se armó un “San Quintín”, porque Várguez reclamó airadamente lo ocurrido al igual que su manejador Román Acosta y no pocos yucatecos y hasta algunos campechanos honestos.

Enseguida llovió cerveza, refrescos, hielo, uix (orines en maya), algunas sillas, palos (quien sabe de donde salieron, pero los hubo) al grado de que uno de ellos se incrustó en el pecho del second yucateco Jesús “Chucho” Basto al que le causó una herida sin consecuencias.

Un año después, Uribe le trajo a esta ciudad a Xequé a un verdadero “tigre rasurado” al que el gran Ricardo “Finito” López había vencido con holgura en México: el filipino Domingo “Pretty Boy” Lucas.

Lucas, en una demostración de conocimiento de todas las artes de boxeo, le dio un repaso de ida y vuelta por el abecedario boxístico a Xequé al grado de darle una megapaliza en 12 rounds, ponerlo en ridículo ante su gente y desanimarlo para seguir en el boxeo.

Uribe Ovando era a nuestro parecer, aunque no lo conocimos a fondo, un buen hombre y como tal gustaba de la compañía femenina. De esa época recordamos su sociedad con el (ya no volvimos a saber de él tampoco) promotor capitalino Raúl Cruz Vázquez, así como a un personaje al que llamaban el “Gallo-Gallina”, a “Chichonal” que también era un personaje en Campeche y al comisionado Manuel “Calandria” Ruiz, así como al manejador e informador yucateco Ariel Herrera Zozaya, radicado en esta capital.

Lamentamos lo ocurrido al buen amigo Uribe, deseamos pronta aceptación a su familia y a él, que el señor lo haya visto con misericordia al fallecer.

 


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