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Oscar de la Hoya asegura que no ha vuelto a beber

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Oscar de la Hoya (The New York Times)

Michael Arkush/The New York Times

RANCHO PALOS VERDES, California

 

Dela Hoya quiere ser un golfista profesional.

La pelota no estaba por ninguna parte cuando él llegó al ‘green’, y Oscar de la Hoya asumió que pudo haber girado de vuelta hasta el ‘rough’. Qué mal. Había realizado un precioso tiro de acercamiento con un 9 de hierro desde135 yardas justo hacia la bandera del primer hoyo del Trump National Golf Club, de par 4.

Uno de los jugadores que le acompañaban, quien conoce bien dicho campo sugirió una posibilidad que Dela Hoyano había considerado: “está en el hoyo”.

Exactamente allí estaba, lo que provocó que Dela Hoya, el excampeón de boxeo, celebrara el ‘eagle’ que logró a principios de este mes como si hubiese sido otro nocauts. Tal es la alegría que Dela Hoya, de 39 años, deriva cuando su juego está en la zona, lo cual es el caso frecuentemente: tiene un ‘handicap’ de 7.

“¡Dios mío!”, exclamó en el carrito de camino al segundo ‘tee’. “Tengo que llamar a mi esposa”.

El resto del día fue cuesta abajo desde el punto de vista del score, a pesar que Dela Hoyaterminó con un espléndido 8 sobre par 79 en un campo muy difícil.

Más importante aún, su estado de ánimo nunca varió, ahora que finalmente está en paz consigo mismo 20 años después de que ganara una medalla de oro en las Olimpiadas de Barcelona, España, y fuese bautizado como el Golden Boy.

No es difícil descifrar la razón para su serenidad. En mayo de 2011, Dela Hoya, quien bebió por primera vez a los 9 años, se internó en una clínica de rehabilitación de Malibu, California.

Desde entonces no ha probado gota de alcohol, según dice. También admitió haber usado cocaína y haberle sido infiel a su esposa, Millie.

De sus muchas posesiones personales privadas, dos parecen tener un significado especial. Una es su medalla de oro. La otra es un ‘chip’ redondo que marca el día en que comenzó en el programa.

“Casi lo perdí todo”, dijo Dela Hoyapoco después de registrar su tercer ‘bogey’ consecutivo en el cuarto hoyo. “Agradezco que ella se haya quedado porque cualquier otra mujer fácilmente se hubiera marchado y se hubiese llevado todo. Y no me hubiese importado si ella se hubiese llevado todo porque yo me lo merecía”.

Durante su recuperación han surgido momentos en los que ha pensado regresar a la botella. Pero en vez, decidió ir a reuniones de Alcohólicos Anónimos.

“Y todo volvió a estar bien”, dijo.

De la Hoya no jugó golf durante su niñez en East Los Angeles. “No sabía lo que era un campo de golf”, dijo.

No fue hasta que rebasó los 20 años que su hermano lo persuadió para que fuera a un ‘driving range’. Estuvo fatal, disparando pelotitas hacia todos lados. Pero con la última pelota que le restaba hizo un estupendo tiro. Quedó impactado, y desde entonces comenzó a golpear pelotas de golf casi todos los días.

Tres meses más tarde, hizo su primer juego, el cual terminó con un 97 en el Montebello Country Club. Ni su profesión se iba a meter en el camino.

“Algunas veces me tomaba días libres del entrenamiento para ir a jugar”, dijo. Dentro de seis meses, estaba tirando en los 80.

A fines de los 90, en un hoyo de par 3 y185 yardas, De la Hoya logró el primero de dos hoyos en uno que ha conseguido. Durante esos momentos especiales -el ‘eagle’ en el Trump fue otro- dice que recuerda las sensaciones que experimentó sobre el cuadrilátero.

Es similar a “cuando golpeas a alguien con un gancho de izquierda al cuerpo”, dijo.

Su Talón de Aquiles, como le pasa a muchos golfistas, es el ‘putt’, el cual le falló en varias ocasiones durante el día.

No obstante, Dela Hoya, quien juega al menos dos veces en semana, dijo que planificaba clasificar para el Champions Tour cuando cumpla 50 años, en el 2023.

“Ya mi esposa me dio la luz verde”, dijo. “Ella entiende que el golf es lo que me llena”.

De la Hoya, quien ha tomado sólo una lección formal, sabe que ser un golfista profesional requerirá mucha dedicación. Y está listo.

“Aunque me requiera practicar todos los días, un mínimo de cuatro o cinco horas, lo voy a hacer”, dijo.


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