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Un botín llamado “Canelo”

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A/PROCESO/MÉXICO
Según Rafael Mendoza, exrepresentante del Canelo Álvarez, el pugilista está siendo frenado para que no llegue al estrellato. El promotor sostiene que en una de las cláusulas del contrato que aquél firmó con Golden Boy Promotions, la empresa de Óscar de la Hoya, se estipula que al novel boxeador sólo se le pagarán bolsas importantes cuando se convierta en el protagonista de las funciones. Sentencia: “No están tratando con honestidad al muchacho” y lo van a explotar hasta que pierda o deje de ser negocio.

MÉXICO, D.F. (Proceso).- La noche del 5 de diciembre de 2009, el manager José Chepo Reynoso se demoró más tiempo que el acostumbrado en vendarle las manos a Saúl Canelo Álvarez, el incipiente pugilista que se perfilaba para convertirse en ídolo del boxeo nacional. El hombre no terminaba de darle dos vueltas a la venda cuando la puerta del vestidor ya estaba abierta otra vez y por ella cruzaba el entonces alcalde de Tepic, Roberto Sandoval, en lo que fue un inagotable desfile de políticos, amigos y compadres que deseaban saludar o tomarse una foto con el pelirrojo deportista.

“Era su trofeo, su bulldog, su perrito nuevo. El presidente municipal –hoy gobernador de Nayarit– entraba cada dos minutos con sus cuates para tomarse una foto con el Canelo. Chepo paraba el vendaje y el muchacho posaba. En una esquina estaba la mamá, que nada tenía que hacer ahí; las cámaras de televisión (de Televisa) enfocándola y la señora en sus cinco minutos de fama creo que lo persignó 10 veces; esa fue la puntilla que me hizo decidir que no seguiría trabajando con ellos”, cuenta Rafael Mendoza, agente internacional de boxeo.

Mendoza, quien representó al Canelo los primeros años de su carrera, comenta que el joven boxeador, envuelto en el huracán de la fama, está en camino de la autodestrucción por su falta de disciplina y por codearse con políticos que lo aprovechan para lucirse. Además, afirma que aunque ya hace dos años que firmó con Golden Boy Promotions, sigue siendo peleador “de relleno” y no la estrella.


Aquel 5 de diciembre, después de que por decisión unánime Álvarez derrotó al estadunidense Lanardo Tyner, Mendoza salió de la arena de la Universidad Autónoma de Nayarit sin enterar de su decisión al Canelo ni a Reynoso.

“En Tepic el Canelo andaba inaugurando calles con el presidente municipal que fue copromotor de la pelea, la cual, por cierto, estuvo a punto de cancelarse un día antes porque el señor (Sandoval) aún debía medio millón de pesos. El hotel también estaba controlado por él. Teníamos un contrato con la empresa ADO que pagó por llevar al Canelo a la arena en un camión con fotos enormes del peleador, y a la mera hora Reynoso me dijo que se iban a ir con el presidente municipal. Entre tanto relajo a Chepo se le olvidó llevar la bata del Canelo. Ya estaban enloquecidos, todo lo hicieron como les dio la gana; el Canelo andaba con guaruras y me di cuenta de que era un peleador de los que se convierten en mascotas de los políticos mientras son campeones mundiales, y después no les vuelven a hacer caso.”

Con el argumento de que vendería los boletos a precios populares para que “el pueblo” pudiera ver a su ídolo, el priista Roberto Sandoval pidió a los promotores de la pelea, Ricardo Maldonado y Félix Tutico Zabala, que le vendieran en 1 millón de pesos la taquilla completa de la función.

Aunque no estaban de acuerdo, Mendoza cuenta que tuvieron que ceder porque Chepo Reynoso se empecinó en que así fuera. Incluso dijo que si el presidente municipal no pagaba, él mismo lo haría. El viernes anterior a la función, Sandoval aún debía 500 mil pesos, por lo que Maldonado y Mendoza al día siguiente anunciarían que se retiraban del evento. La madrugada del sábado el funcionario entregó el resto del dinero.

“Vendió la taquilla en 3 millones de pesos. Si se trataba de eso, nosotros hubiéramos puesto el millón, pero el presidente municipal lloró y dijo que él quería poner precios baratos para que la gente fuera, y no sucedió así. Lo que quería era darse un baño de pueblo, que la gente lo viera con el Canelo. Fue otro motivo para alejarme de ellos, Chepo cree que ser amigo de un político es muy importante. ¿Con qué iba a responder si su amigo el político no hubiera pagado? Con el dinero del Canelo. Es una irresponsabilidad”, afirma Mendoza.

Como artista

 

La tarde de ese 5 de diciembre, Mendoza llamó por teléfono al director de Deportes de Televisa, Alberto Sosa, con quien en meses pasados había negociado un contrato de exclusividad para Álvarez, además de que la televisora desde 2009 ya transmitía sus peleas. Le informó que ya no trabajaría con el boxeador y que tratara con Reynoso la firma del acuerdo.

Se trataba de un contrato en el que Televisa ofreció al Canelo 250 mil pesos mensuales durante al menos cuatro años para que el boxeador no se presentara en otras televisoras. Si lo requerían para un programa de concursos, para salir en la telenovela de moda o como “invitado” para una entrevista exclusiva, recibiría otras cantidades adicionales.

“Nunca antes Televisa había ofrecido a un boxeador un contrato así, sólo a los artistas. El Canelo es el ariete que tiene Televisa para mantenerse en el boxeo. Si pierde el Canelo pierde Televisa, se acaba el negocio y gana TV Azteca; pero si pierde Julio César Chávez Jr. pierde TV Azteca y gana Televisa. Las dos televisoras tienen puestas todas sus esperanzas, todos sus huevos en una sola canasta, por eso querían asegurarse de que lo iban a tener en exclusiva. Televisa estaba muy temerosa de que Azteca le hiciera una oferta y se lo llevara.”

Mendoza, de 75 años, revela que gracias a él el boxeo regresó a Televisa cuando ese mercado lo estaba explotando TV Azteca en solitario. Narra que en 2007 se reunió en un hotel de la Zona Rosa con Alberto Sosa y Manuel Ramírez, director general de Televisa Deportes, quienes tenían la orden de rescatar ese negocio que había sido suyo durante años, pero que dejaron perder.

“Televisa estaba en la lona. Les dije lo que tenían que hacer. En esa reunión hicimos un plan y al otro día lo presentaron con sus jefes. Me citaron para hablar con Ricardo Pérez Teuffer, vicepresidente de eventos especiales y deportivos de Televisa, y así arrancó el box en Televisa; luego entró Corona. Azteca ya tenía al hijo de Chávez y yo les dije que tenía a un muchachito que podía ser estrella, sólo había que llevarlo con cuidado y superaría en popularidad al Junior.

“El plan preveía trabajar con una serie de novatos, entre ellos el Canelo, a quien presentaríamos con frecuencia para que prendiera otra vez la llama. Y prendió. Luego ya se siguieron por su cuenta, pero en 2009 empezaron los problemas con Televisa porque ellos querían presentar al Canelo en sus fechas clave para el rating (como el 15 de septiembre). Yo me oponía a eso, las fechas las pone el atleta que está trabajando física y mentalmente en su preparación.”

Rafael Mendoza conoció a Saúl Álvarez poco después de que, a los 15 años, debutó como boxeador profesional en octubre de 2005. Fue José Reynoso quien le pidió ayuda para promover al muchacho, que tuvo una infancia dramática, pues fue abandonado por su padre a los siete años. Su mamá se quedó sola con la responsabilidad de mantener a siete hijos.

El agente internacional vio que Álvarez tenía grandes cualidades, así que cuando comenzó a disputar combates de 10 rounds se hizo cargo de su carrera. Mendoza conseguía los rivales y presentó al pugilista con el promotor cubano-americano Félix Zabala, de la empresa All Star Boxing, quien comenzó a programarlo en las funciones que realiza en México. En 2008, cuando el peleador cumplió 18 años, firmaron un contrato por cuatro años y Zabala llevó al Canelo a pelear por primera vez en Estados Unidos.

En pos de los dólares

 

El Canelo comenzó a deslumbrar a varios promotores, entre ellos Bob Arum, de Top Rank, y Fernando Beltrán, de Zanfer, quienes incluso hicieron “una oferta seria” para firmarlo, pero como era menor de edad Mendoza aconsejó que esperaran. En su prisa por abrirse paso en el mercado estadunidense, el boxeador y Chepo Reynoso quisieron “hacer un truco con las fechas”, a lo que Mendoza se opuso.

Finalmente, el 24 de octubre de 2008, Álvarez debutó en Estados Unidos contra Larry Mosley, en California, en una pelea en la que, como Félix Zabala no tenía fecha para organizar una función, cedió sus derechos de promotor por única vez a Golden Boy Promotions, empresa que armó la cartelera de esa noche.

“Ganó, pero con muchos problemas. No se vio muy bien. Escogí a un rival que le creara problemas para que se diera cuenta de que no todo el monte era orégano y entrenara más fuerte. No le conseguí una victoria fácil. Zabala lo llevó después a pelear a Miami, contra Raúl Pinzón (de Colombia), pero no me gustó el rival porque Pinzón pega muy duro y Canelo tenía que salir a noquear o lo iban a noquear a él.

“Yo quería que la gente lo viera por televisión, que se luciera, no que acabara pronto el pleito. Duró menos de un round, me di cuenta de que no estaba listo para seguir peleando en Estados Unidos y lo regresé a México para foguearlo. El chamaco quería seguir allá porque vio los dólares, pero Reynoso comprendió que debería foguearse para volver en plan de estrella.”

Mendoza cuenta que en copromoción con sus socios (Ricardo Maldonado y Fausto Daniel García), Zabala promovió al Canelo, mientras él se encargaba de seleccionar los rivales a modo para que el boxeador asegurara el triunfo y así irlo subiendo.

Peleó con el dominicano Euri González, con el ruso Marat Khuzeev por el título mundial juvenil welter, con el brasileño Luis Goncalo, con el argentino Carlos Herrera, en Puebla, a petición de Televisa que “me rogó que hiciéramos esa función el 15 de septiembre para que después del grito la gente se encendiera y viera al Canelo en vivo” y se generara mucho rating.

“A todos los noqueó y empezó a ser popular, pero el Canelo ya mostraba muchos problemas por su falta de disciplina. Entrenaba bien, corría, pero es adicto a la comida. Eso es peor que el alcohol, el cigarro o el juego. En todas sus peleas había problemas porque no daba el peso. Para la pelea con Tyner se pasó 200 gramos, que no es mucho, pero es muestra de irresponsabilidad. Ese americano tenía experiencia y velocidad pero no era peligroso; aun así tuvo problemas para ganar. Una vez se accidentó en la motocicleta y me le escondieron. Lo hice pelear con un tobillo lastimado porque yo les había dicho que cero motocicletas.”

Mendoza culpa a Chepo Reynoso por permitir que el Canelo haga su voluntad, pues, en lugar de exigirle, lo consiente y solapa sus indisciplinas porque teme que el boxeador lo despida.

La mano de Televisa

 

Mientras trabajó con el grupo de Saúl Álvarez, Rafael Mendoza también fue el responsable de negociar la firma de un contrato con la promotora Golden Boy Promotions (GBP) del exboxeador Óscar de la Hoya. El acuerdo al que habían llegado era que De la Hoya le daría un bono de 1 millón de dólares sólo por firmar por cuatro años, más un mínimo de entre 300 mil y 400 mil dólares por pelea, en tanto no alcanzara la categoría de boxeador estrella.

Refiere que De la Hoya quiso pagar el bono en partes, a lo que tanto Mendoza como Reynoso se opusieron. Como antes de que se firmara ese acuerdo Rafael Mendoza dejó de trabajar con el Canelo, Chepo le pidió al agente que continuara como su asesor personal.

Al manager le tocó negociar con el dueño de GBP el que sería el contrato más importante en la carrera de su pupilo. Como Mendoza también era asesor de De la Hoya, cuenta sin contener la risa cómo uno y otro lo llamaban por teléfono para pedirle consejos de cómo cerrar ese trato que, al final, se terminó pagando “en abonos”.

De la Hoya le pidió a Mendoza que se encargara de venderle a Televisa las peleas del Canelo para que se transmitieran en México por televisión abierta. Desde las oficinas de GBP, Mendoza llamó a Alberto Sosa, quien ofreció pagar 150 mil dólares por los derechos de transmisión de la función contra José Miguel Cotto, el 5 de mayo de 2010 en el MGM, de Las Vegas.

Dice que a De la Hoya le pareció poco dinero, sobre todo porque la pelea estelar de esa noche sería la de Floyd Mayweather Jr. contra Shane Mosley.

“Con todo respeto, dígale a Óscar que los dos negros no nos interesan en México; estamos pagando por la pelea del Canelo y vamos a poner una cláusula que diga que si el Canelo no pelea, el contrato no vale y no nos interesa la función. Al público mexicano no le interesa si la pasamos o no, a los dos que quieren ver son a Chávez Jr. y al Canelo’. Eso me dijo Sosa y tenía razón. Óscar lo aceptó y me dijo que hablaría con los de HBO para que abrieran la señal en México.”

Todavía quedaba un punto por resolver. Si GBP quería firmar a Saúl, primero debería llegar a un acuerdo con Tutico Zabala. Mendoza le propuso a De la Hoya que le vendiera los derechos de televisión en 150 mil dólares. Él a su vez negociaría con Televisa para venderlos en 200 mil; de los 50 mil que sobraban Mendoza se quedaría con 20 mil y los otros 30 mil serían para Zabala, como indemnización por ceder a GBP el contrato del Canelo.

“Me contestó: ‘adelante’. Le dije que el contrato que estaba discutiendo conmigo lo arreglara con Reynoso y así quedamos. Fue la última vez que hablé con él. En esos días me llamaba dos o tres veces al día para preguntarme cosas del Canelo y de boxeo en general. Él sabe pelear, pero no sabe del negocio. Jamás me volvió a tomar una llamada ni me volvió a marcar.

“Luego, Éric Gómez, íntimo amigo de De la Hoya, le habló a Ricardo Maldonado y le dijo: ‘Óscar nunca va a volver a hablar con el señor Mendoza. Dile que no le siga hablando’. También le dijo que Canelo y Reynoso fueron a ver a De la Hoya y que delante de él el muchacho confirmó que sí firmarían con GBP, pero que yo no participaría en nada porque había ofendido a su novia (Marisol González, conductora de Televisa) y a su familia.”

–¿Qué dijo usted de la familia y de la novia que molestó a Saúl?

–Nunca he hablado bien ni mal de esa muchacha porque no la conozco. Sólo le dije que tuviera cuidado con todas las mujeres con las que saliera porque muchas podrían aprovecharse de su fama y dinero. Se lo dije un día que me llamó para preguntarme por qué ya no iba a trabajar con él. También le dije lo de su mamá, su papá y de toda la gente que estaba en el vestidor. No le gustó. Me dijo: ‘oiga, es que son mis papás’. Y yo le recordé, porque ya lo sabía, que no me importa porque yo no trabajo con boxeadores que involucran a la familia. El papá, que lo había abandonado, regresó desde que el muchacho empezó a tener éxito y hasta un día dijo que Reynoso le estaba robando a su hijo. Chepo hasta dejó de darle a su familia por darle al Canelo. Esas cosas a él se le resbalan, a mí no.

–¿A sabiendas de que Álvarez tenía un contrato firmado con All Star Boxing, Óscar de la Hoya lo firmó?

–Sí, Zabala les habló por teléfono para ver cómo iban a quedar. Le dijeron que le llamarían para avisarle. Jamás se comunicaron. Ya habían anunciado que el Canelo pelearía el 5 de mayo y no dieron señales, así que el 20 de abril Tutico Zabala presentó la demanda contra De la Hoya y contra Saúl. Y total que firmó, pero mientras yo estaba negociando que Canelo ganara 400 mil dólares por pelea, con el contrato que Reynoso firmó sólo ganaría 200 mil por su primera pelea. El muchacho y Reynoso estaban desesperados por ganar esa cantidad. La gente de De la Hoya los envolvió y firmaron. Cuando no conoces el mercado pagas lo que sea por algo que te gusta, aunque pagues de más. O cuando no sabes lo que vale un producto lo das muy barato.

“Canelo está mal manejado. Dos años después de que firmó con De la Hoya, May­weather sigue siendo la estrella y Canelo es el preliminarista. Le aseguro que quien metió las 16 mil personas al MGM el 5 de mayo fue el Canelo, porque en la arena había mexicanos y latinos, no negros ni americanos. Canelo fue también quien vendió el Pay Per View (PPV) a 1.5 millones de hogares. Esa cifra sólo la ha vendido una vez Mayweather cuando peleó con De la Hoya. Es el fenómeno publicitario y mercadológico del Canelo, pero a él no le pagan. Hay una serie de cosas turbias. No están tratando con honestidad al muchacho.”

–¿De la Hoya se está haciendo más rico a costillas del Canelo?

–De la Hoya dijo (en su declaración judicial por la demanda que enfrenta) que al firmar le dieron 300 mil dólares y luego otros pagos, pero que el contrato dice que se le pagará el resto cuando sea peleador estrella. A lo mejor por eso De la Hoya no quiere que sea estrella, así no tiene que pagarle el porcentaje del PPV. Por eso HBO no lo quiere soltar, por eso van a aceptar todas las peleas que le pongan al Canelo contra viejos, chuecos o acabados, y Televisa las va a comprar, porque el Canelo da el rating y éste trae a los patrocinadores y producen dinero.

“Como el chamaco genera ventas, pónganlo con su sombra. No importa. El chiste es que él siempre gane hasta que el público o la prensa presionen. Después de dos años de no entrenar, de deteriorarse, de ir para atrás, cuando, presionados por las circunstancias, le pongan al Canelo a un peleador que valga la pena, va a perder y ahí se acabó la historia”, sentencia el promotor.


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